Ayer jueves, volví al mismo bar de aquella noche lluviosa de mayo, no fui capaz de sentarme en el mismo sitio. La música no hacía mas que recordarme aún mas aquella noche. Un vino menos dulce acompañaba la velada. Mis amigos a ratos no me interesaban la verdad, solo mi vista fija en la mesa de aquella vez y en la guitarra que tocaba nuestras mismas notas.


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